El origen de la primitiva iglesia gótica es del s. XIII. Fue destruida por un incendio provocado durante la guerra carlista el agosto de 1835 y solo se conservan elementos como el ábside, ventanales, gárgolas y un magnífico rosetón en el exterior, y en el interior, un presbiterio con el templete original y falsa girola por detrás. La actual iglesia es del s. XIX, de nave renacentista y fachada austera. En su interior se conservan interesantes pinturas al fresco del morellano Juan Francisco Cruella. Destacan también diferentes ornamentos: casulla del s. XVII, capa de bordados valencianos del S. XVI y una talla de madera del s. XVI. Merece una mención especial el espacio dedicado a la capilla de San Víctor Mártir, donde descansan sus reliquias. De la sobriedad exterior, el elemento más significativo es el campanario de estilo barroco, datado de 1760 y que con sus 55 m es el de mayor altura de la comarca. Construido por José Ayora, es una torre distribuida en tres cuerpos y un altísimo remate. Lo coronan cinco campanas, cada una con su nombre y que producen característicos toques para las diferentes celebraciones o actividades.
