Fiestas Patronales
Dedicadas a la Virgen de la Consolación y a San Víctor Mártir, tienen lugar durante la última semana del mes de agosto. En esos días las celebraciones religiosas y populares se suceden con multitud de actos de todo tipo: orquestas, toros, comidas populares, campeonatos, juegos infantiles, etc. organizados mayormente por una comisión de fiestas. Las actividades son diversas y no faltan toda forma de diversiones, pero si algo destaca son sus actos religiosos: misas solemnes, pasacalles y procesiones, actos en los que las danzas de los "dansants", "gitanetes", "arquets", "varetes" y "llauradorets y llauradoretes" bailan al ritmo del tabal y la gaita, instrumentos tradicionales que dan un aire original y único.
- Dansants: danza de 8 hombres que acompañan al guion de San Víctor. Dirige las evoluciones uno de los primeros, que a la voz de "Calvari", "Crusat" o "Ball de Quatre" ejecutan bailes diferentes. Tocan castañuelas con fuerza y evolucionan con garbo. Su vestuario: sobre calzoncillos blancos y enaguas almidonadas, llevan mantón de Manila o seda, rodeando la cintura y con la punta hacia delante. Camisa blanca, farol en la cabeza, medias de encaje y alpargatas. Cinturón a modo de beca, cruzado por la espalda, se completa con hombrera y lazos en los brazos y en las piernas. Es una de las danzas más antiguas, quizá sea del tiempo de la llegada de las Reliquias, hay datos de su existencia regular en 1773.
- Gitanetes: componen esta danza 8 chicas en su primera juventud. Van vestidas más bien de labradoras que de gitanas. Lucen preciosas sayas de seda, vistosos mantones de Manila, delantales de encaje y alpargatas. Llevan aderezado el cabello con flores y lucen en su cuello hermosas joyas. Un joven "barrero" las dirige aguantando una barra con flores arriba y cintas de colores que van a las manos de las gitanetes. Danzan con una mano en la cintura y la otra aguantando la cinta, tejiéndola y destejiéndola en la barra, con un gracioso paso femenino y siempre al son de la dulzaina.
- Arquets: está formada por jóvenes de 12 a 16 años. Fueron fundados por Mosén Julián Sanjuán, siendo vicario de Forcall a finales del s. XIX, y sustituyó a otra danza llamada dels "Negrets". Visten traje de color azul, cinturón-beca blanco, camisa blanca, medias de ganchillo blancas, chaquetilla corta, faja y alpargata azul y llevan en sus manos un arco con flores artificiales coloreadas de papel. Parece ser del gremio de albañiles y carpinteros por acompañar el guion de San José.
- Varetes: es una danza reciente, pues data de cuando estaba D. Tomás Sanz de vicario en 1934. Consta de 10 niños y niñas de 7 a 11 años, vestidos de pantalón corto azul, camisa y medias blancas, alpargata catalana azul y cubren pecho y espalda con una especio de jersey de algodón rojo, con incrustaciones azules o jersey azul con aplicaciones rojas. Llevan una varita y abren la procesión. Al evolucionar, hacen sonar sus varas golpeándolas con las de los demás. En la parada de la procesión forman una torre humana sobre la que el más pequeño, desde arriba, recita una cuarteta invitando a los vecinos a que se sumen a la fiesta y descienden formando cinco torres de a dos. Dice así: Y vosotros, forcallanos, que acudís a esta gran fiesta, que no falten ni buenos vinos ni buenos guisos en vuestras mesas, y ahora gritad con todo vuestro pulmón "Viva la Virgen de la Consolación/ Viva San Víctor".
- Llauradorets: la constituyen dos hileras de niños de 5 a 9 años, sin limitación. Siguen a un adulto, el "ballador", con traje de labrador, "saragüells" y "xopetí", mangas de camisa, medias, alpargatas y un pequeño arado en la espalda, porta una "Castanyola" gorda que golpea sobre la mano. Su función es hacer evolucionar las dos hileras hacia delante y luego por dentro o por fuera los reconduce otra vez, con un ligero saltito de pie de cuando en cuando. Hace 60 años vestían como els dansants. Acompañan al guion de San Antonio Abad y se supone ser del gremio de Labradores.
- Llauradoretes: formación como la de los niños. Siguen a la "balladora", una joven que evoluciona con los brazos en la cintura. Mientras los niños llevan dos pares de castañuelas, las niñas llevan solo una en la mano derecha, mientras que en el brazo izquierdo en jarra, llevan una cestita adornada especialmente de albahaca. Tanto las niñas como la bailadora van vestidas igual que las gitanetes. Acompañaban al guion de San Alberto. Ahora, al de San Antonio Abad.
- Verchins: esta luminosa danza que evoluciona dulcemente está formada por las jovencitas que el año en curso han tomado la Primera Comunión y en una de sus manos portan una palma larga.
- Ball Rodat: baile que se efectúa tanto en las fiestas patronales como en las de San Antonio Abad. Dirigiendo el baile, los Mayorales o el Ayuntamiento. Vestidos los bailadores con pantalón oscuro, camisa blanca y chupetí, las mujeres lucen preciosas faldas, vistosos mantones de Manila, delantales de encaje y alpargatas y llevan aderezado el cabello con flores y lucen en su cuello hermosas joyas. Van evolucionando las parejas seguidas, hasta agruparse en la Plaza Mayor y empezar un baile rodado o en anilla. Los hombres en la parte de dentro y las bailadoras en la parte exterior. Diferentes melodías de gaitero se alternan y en, cada una, se desplaza la bailadora un lugar. Acaba el baile cuando vuelve a bailar cada uno con su pareja inicial, después de alternar desde el primero hasta el más pequeño.
- Pelegrines: era una danza de mujeres maduras. Desapareció después del II Centenario de San Víctor. Por la letra se deduce la indumentaria. La copla decía así: baila la Pelegrina con su esclavina; y con su bordón. Lleva zapato blanco, medias de seda de gran primor. La melodía de esta danza subsiste en el repertorio de los gaiteros de la comarca.
- Gaita y tabal: las fiestas forcallanas están íntimamente ligadas a estos dos instrumentos inseparables. El grupo lo forman chicos y chicas, vestidos con chaleco y pantalón negro, camisa blanca y faja roja. No pueden faltar en ninguna de las celebraciones ya que acompañan con sus toques y melodías a todas las danzas.
De todos los actos de las fiestas patronales destacan la procesión que se realiza desde la ermita de la Patrona hasta el pueblo, donde los devotos llevan farolillos encendidos, el "ball rodat" y la estruendosa "cohetà", que lleva de explosiones y olor a pólvora la noche forcallana.


